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María Lourdes comparece ante el Juez Echeverri y se entrega por el delito de corrupción y aceptar sobornos de Gertrudis; entrega una carpeta con documentos que prueban lo que dice para hundir a la señora Corona con ella - Gertrudis se burla de las acusaciones de Alberto y niega, una vez más, ser una asesina. Alberto se va a la biblioteca, no puede vivir sabiendo lo que su madre hizo y no es capaz de aceptar. Se escucha un disparo y todo parece indicar que Alberto se suicidó. Lorena, enardecida, culpa a Gertrudis de lo sucedido y el Jefe corrobora la muerte de su hijo. Gertrudis cae de rodillas, destrozada, gritando como fiera herida.